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Página 6 de 7 El proceso de normalización Tras la larga decadencia que ha sufrido el aragonés a lo largo de varios siglos, en los años 70 se inicia un proceso de recuperación y dignificación, con el que se pretende sacar a la lengua aragonesa de los tópicos localistas y folclóricos, y dotarla de un modelo de referencia culto. Este proceso, en cuyo inicio jugó un papel determinante el Consello d'a Fabla Aragonesa, ha permitido generalizar una visión global de la lengua aragonesa (frente a anteriores visiones de hablas inconexas), potenciar notablemente su estudio científico, avanzar, desde el respeto a los diversos dialectos, en la adopción de una koiné supradialectal (denominada frecuentemente "aragonés común"), e impulsar numerosas actuaciones de difusión y sensibilización. Uno de los puntos importantes de este movimiento de defensa del aragonés fue la celebración en Huesca en 1987 del "I Congreso ta ra normalizazión de l'Aragonés". En el mismo se acordaron unas normas gráficas (4), que han tenido una amplia aceptación entre los escritores y los exiguos medios de comunicación con que cuenta el aragonés. En los últimos 25 años unas 5.000 personas han realizado cursos de aragonés, y se han publicado numerosos libros (más de 200 títulos). Todo ello, además, a un ritmo creciente; por ejemplo, frente a un irregular y a veces testimonial volumen editorial en los años 70, en el 2001 se publicaron 26 títulos, una cifra muy positiva en términos proporcionales. En este periodo han ido surgiendo también numerosas asociaciones culturales (por citar algunas, además del ya citado Consello d'a Fabla Aragonesa, el Ligallo de Fablans de l'Aragonés, la Asoziazión Cultural Nogará, el Rolde de Estudios Aragoneses, Grupo d'Estudios de la Fabla Chesa,...), que han organizado un sin fin de actividades de promoción de la lengua aragonesa: Conferencias, congresos, cursos, conciertos, exposiciones, publicaciones. La presencia del aragonés en el sistema educativo ha sido anecdótica. A pesar de que numerosos ayuntamientos altoaragoneses han firmado manifiestos en defensa del aragonés y de su enseñanza en sus escuelas, tan sólo existe un proyecto piloto por el que se imparten, desde 1997, clases de lengua aragonesa en condiciones paupérrimas en cuatro poblaciones del Alto Aragón. En cuanto al marco legal del aragonés, una de las principales reivindicaciones para su conservación y respeto, apenas se han dado mejoras efectivas. El punto de partida es el estatuto de Aragón de 1982, en él se hace una mención muy vaga a la cuestión lingüística, indicando que "las diversas modalidades lingüísticas gozarán de protección". El estatuto se reformó en 1996, y el artículo séptimo quedó del siguiente modo: "Las lenguas y modalidades lingüísticas propias de Aragón gozarán de protección. Se garantizará su enseñanza y el derecho de los hablantes en la forma que establezca una ley de Cortes de Aragón para las zonas de utilización predominante de aquellas". En 1997 se aprobó en las Cortes de Aragón el dictamen de la comisión especial de política lingüística. En él se indicaban las líneas maestras que debía tener la Ley de Lenguas de Aragón, y se instaba a su presentación antes de final de 1997, requerimiento incumplido hasta el momento. En 1999 las Cortes de Aragón aprobaron la Ley de Patrimonio Cultural, en la cual (y por primera vez en una ley) se hace un reconocimiento expreso de la lengua aragonesa, y se vuelve a establecer la necesidad de aprobar una ley de lenguas que la declare cooficial. En 2001 el Gobierno de Aragón presentó a exposición pública un anteproyecto de ley de lenguas, sin embargo, finalizado el periodo de exposición, no presentó proyecto de ley alguno, con lo que no se inició la tramitación parlamentaria del mismo (5).
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